1-Introduccion
La historia de la humanidad es el relato de miles de historias personales y colectivas que han significado un aporte a la cultura universal. Dentro de este relato destacan épocas, movimientos y circunstancias sociales.
El mundo medieval, generalmente, se asocia con una época de oscuridad y poco desarrollo cultural. Sin embargo, cada tiempo tiene su importancia en cuanto a la cultura, lo social y económico.
Estudiar el medioevo mirando el Renacimiento, no es pertinente. Nuevas formas arquitectónicas, avances en materias de organización política y económica, y toda una cultura teocéntrica, donde Dios era el centro de la artes, literatura y música, son aspectos del desarrollo de la humanidad importantes de conocer.
2-Caída del Imperio Romano de Occidente
En el siglo IV d.C., el Imperio Romano abarcaba inmensos territorios que se extendían desde el río Rin hasta el desierto del Sahara, y desde Hispania hasta Mesopotamia.
La gigantesca empresa de defender y administrar las posesiones tan lejanas, terminó por desgastar el Imperio y lo sumió en una profunda crisis.
Para superarla, el Imperio fue dividido en dos partes: la parte oriental y la occidental. Cada una de ellas tuvo un destino diferente: el Imperio oriental conoció tiempos de esplendor, y sobrevivió mil años más con el nombre de Imperio Bizantino; mientras que el occidental cayó a causa de las invasiones germanas.
Los reinos germanos
Fueron muchos los pueblos germanos que vivieron cerca de las fronteras del Imperio: ostrogodos, visigodos, francos, anglos, sajones, burgundios. En el año 476 d.C., el rey germano Odoacro destituyó al último de los emperadores romanos de Occidente (Rómulo Augústulo), y los germanos dividieron el Imperio en nuevos reinos. Los más estables fueron el de los ostrogodos en Italia, el de los visigodos en España y el de los francos en Galia.
Los germanos poseían una cultura primitiva, con espíritu guerrero y una fuerte organización social basada en el parentesco. Grandes admiradores de la organización política y económica de los romanos, intentaron mantenerla, adaptándola a sus costumbres, lo que generó nuevas formas de convivencia. La mezcla de elementos romanos, cristianos y germanos será la base sobre la que se formó el mundo medieval.
3-Nace el Feudalismo
El reino de los francos, ubicado en Galia, fue uno de los más estables. Alcanzó su mayor esplendor con el rey Carlomagno (768 - 814), quien se propuso restaurar el Imperio romano de occidente. Para lograrlo, realizó grandes campañas militares y peleó contra lombardos, sajones y musulmanes. Finalmente, creó un gran Imperio que alcanzaba desde el río Elba al océano Atlántico, y desde el mar Báltico hasta Italia.
En la Navidad del año 800 d.C., el Papa León III coronó a Carlomagno como emperador. El Imperio carolingio se sentía profundamente romano y cristiano, pero su modelo de administración era germano. A la cabeza del estado estaba el rey. El reino estaba dividido en condados, administrados por los condes, que tenían poder civil, militar y judicial. Los condados fronterizos se llamaban marcas, gobernados por los marqueses, que tenían un gran poder militar para defender las fronteras del reino.
Con la muerte de Carlomagno, comenzó a debilitarse el Imperio, ya que sus sucesores no fueron capaces de administrarlo. Durante el siglo IX, occidente volvió a sufrir invasiones (de los pueblos normandos, magiares y sarracenos). Por esto, los reyes dejaron en manos de los condes y marqueses la defensa de sus territorios. La población asustada vio que estos nobles eran su única protección, y no el rey, que estaba muy lejos.
El Feudalismo
La época conocida como feudalismo tiene como característica fundamental, el contrato feudal, es decir el fuerte vínculo personal entre los hombres. En este contrato, un hombre libre, el vasallo, entraba al servicio de otro hombre libre más poderoso, el señor. El vasallo juraba fidelidad a su señor, y éste le juraba protección en una ceremonia llamada homenaje.
Debido a la poca circulación de la moneda en esta época, los reyes y señores más poderosos pagaban con tierras los servicios que recibían. A esto se llamó beneficio o feudo. Así fue como se formó una cadena de dependencia, en la que el noble de menor rango servía al de rango superior, y así sucesivamente hasta llegar al rey, que era señor de todos los vasallos.
El feudo era el lugar donde el señor feudal ejercía su poder. Normalmente era un lote de tierra dado en usufructo, pero también podía ser un castillo, una abadía o un determinado cargo que se le concedía.
La sociedad feudal
La sociedad feudal se dividía en grupos sociales muy diferenciados: nobleza, clero y campesinos.
La nobleza estaba compuesta por el rey, los señores y sus vasallos; su función era la guerra, que derivaba de la mentalidad de los germanos, y cuya finalidad era obtener fama y buenas recompensas.
El clero cumplía funciones religiosas y culturales, pues era el encargado de la educación.
Los campesinos formaban la mayor parte de la población. Muy pocos mantenían su libertad; la mayoría eran siervos que, por nacimiento o herencia, dependían de algún señor.
Las ciudades
Después de las invasiones germanas, los centros urbanos importantes desaparecieron en la mayor parte de Europa. Sin embargo, a mediados del siglo X las ciudades comenzaron a reaparecer. Este fenómeno se explica por diversas razones:
Las nuevas técnicas y herramientas aplicadas a la agricultura: arado sobre ruedas, molinos de viento y agua, y el barbecho permitieron al hombre obtener un excedente en su producción, el que se destinó al comercio.
El intercambio entre regiones apartadas se vio favorecido por el mejoramiento de las rutas terrestres y el aprovechamiento de las vías fluviales.
Los dos grandes centros del comercio marítimo eran el mar Mediterráneo, y la región del mar Báltico y mar del Norte. Cerca de ellos prosperaron importantes ciudades.